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Nuevas tendencias: carteras, credenciales y el futuro de la identidad impulsado por los dispositivos móviles

Los permisos de conducir móviles (mDL) están abriendo nuevas posibilidades. En nuestra entrada anterior del blog, analizamos cómo los permisos de conducir móviles (mDL) están empezando a transformar la identidad digital en Norteamérica. Aunque…

por Howard Hall,

Vicepresidente de Crecimiento

9 de julio de 2026

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Los permisos de conducir móviles (mDL) están abriendo nuevas posibilidades

En nuestra entrada anterior del blog, analizamos cómo los permisos de conducir móviles (mDL) están empezando a transformar la identidad digital en Norteamérica. Aunque gran parte del debate se ha centrado en la sustitución de una credencial física por otra digital, la verdadera importancia de los mDL radica en lo que permiten hacer. Representan la primera implantación a gran escala de un nuevo modelo para la emisión, el almacenamiento, el intercambio y la verificación de credenciales digitales fiables.

Durante años, las iniciativas de identidad digital se han centrado en demostrar quién es una persona durante el proceso de registro o autenticación. Hoy en día, el debate está evolucionando más allá de la verificación de la identidad hacia el intercambio seguro de información fiable. Los permisos de conducir móviles ofrecen un primer atisbo de este futuro al demostrar cómo las credenciales pueden presentarse de forma digital, verificarse de manera segura y compartirse de forma selectiva, lo que proporciona a las personas un mayor control sobre su información personal.

Y lo que es más importante, sientan las bases para un ecosistema capaz de dar cabida a mucho más que a los documentos de identidad emitidos por el Estado.

El monedero se convierte en la plataforma de identidad

A medida que evoluciona la identidad digital, el monedero se está convirtiendo en la interfaz principal a través de la cual las personas gestionarán sus credenciales de confianza. Lo que comenzó como un lugar práctico para guardar tarjetas de pago y abonos de transporte se está convirtiendo rápidamente en un contenedor seguro para la información relacionada con la identidad.

Los proveedores de tecnología, como Apple y Google, así como los fabricantes de dispositivos, reconocen que la identidad, los pagos y las credenciales están convergiendo. Con el tiempo, es posible que los consumidores puedan llevar consigo certificaciones profesionales, tarjetas de identificación de empleado, títulos académicos, afiliaciones, permisos y documentos emitidos por la administración pública en una única cartera digital.

En lugar de facilitar y almacenar repetidamente datos personales en innumerables organizaciones, las personas pueden presentar credenciales fiables directamente desde sus dispositivos, compartiendo únicamente la información necesaria para una interacción concreta. El resultado es un modelo que tiene el potencial de mejorar la privacidad, reducir las dificultades y reforzar la confianza al mismo tiempo.

El potencial y la realidad de las credenciales verificables

Las ventajas son evidentes. Las credenciales verificables pueden reducir el fraude, simplificar las interacciones digitales y ofrecer a las personas un mayor control sobre cómo se comparte la información. Los gobiernos, las empresas y los proveedores de tecnología han dedicado grandes esfuerzos a hacer realidad esta visión.

En el centro de esta visión se encuentra el concepto de credenciales verificables. El principio es sencillo: una organización de confianza emite una credencial que posteriormente puede ser validada por otra parte sin necesidad de una interacción continua con el emisor original.

Sin embargo, a pesar del entusiasmo, su adopción generalizada depende de algo más que la tecnología. Requiere un ecosistema en el que los emisores, los proveedores de monederos, los verificadores y las partes que confían en ellos puedan operar con confianza.

Crear un ecosistema de confianza

Una de las lecciones más importantes que se desprenden de las primeras implementaciones es que la identidad digital no es simplemente un reto relacionado con las aplicaciones, sino un reto que afecta a todo el ecosistema.

Todo intercambio de credenciales depende de la coordinación entre tres participantes fundamentales: el emisor, que crea la credencial; el titular, que la controla; y el verificador o la parte que confía en ella, que la utiliza. El éxito depende de la confianza que exista en todos los eslabones de esa relación.

A medida que surgen nuevos proveedores de carteras, formatos de credenciales y marcos normativos del sector, mantener esa confianza se vuelve cada vez más complejo. Sin normas comunes ni expectativas compartidas, el sector corre el riesgo de crear experiencias fragmentadas que limiten la adopción y reduzcan el valor de las credenciales digitales.

El reto ya no consiste en digitalizar las credenciales. El reto es garantizar que sigan siendo transferibles, interoperables, fiables y útiles en diferentes plataformas, organizaciones y casos de uso.

Por qué son importantes la interoperabilidad y la garantía de calidad

El éxito a largo plazo de las credenciales digitales dependerá en gran medida de la interoperabilidad. Las credenciales deben funcionar de manera coherente en todos los dispositivos, carteras, emisores y entornos de verificación. Si los usuarios solo pueden presentar sus credenciales dentro de un ecosistema limitado, gran parte del valor prometido se desvanece rápidamente.

Pero la interoperabilidad por sí sola no basta. Los participantes de todo el ecosistema también deben tener la seguridad de que las implementaciones se ajustan a las normas y funcionan de manera coherente en la práctica.

Por eso, las pruebas, la certificación y la garantía de calidad están cobrando cada vez más importancia. Las organizaciones que implementan soluciones de identidad basadas en carteras digitales, así como las partes que confían en dichas credenciales y las utilizan, necesitan tener la seguridad de que las implementaciones cumplen con las normas, funcionan de forma fiable y ofrecen una experiencia de usuario coherente.

El reto actual radica en que, aunque organizaciones como la AAMVA y la TSA establecen importantes requisitos técnicos para las credenciales móviles, no existe en el mercado estadounidense ningún mecanismo único que garantice de forma coherente el cumplimiento de dichos requisitos en todas las implementaciones. A medida que se acelere su adopción, las pruebas independientes, la certificación y la garantía de calidad serán fundamentales para asegurar que la interoperabilidad no sea solo una promesa, sino una realidad demostrada.

Es aquí donde la validación por parte de terceros de confianza desempeña un papel fundamental. Al verificar de forma independiente el cumplimiento de las normas y la interoperabilidad entre las diferentes implementaciones, la certificación contribuye a generar la confianza necesaria para que los emisores, los proveedores de monederos, las partes que confían en los certificados y los usuarios finales participen en un ecosistema escalable.

En Fime y Consult Hyperion, colaboramos con organizaciones de todo el ámbito de la identidad en su transición de las fases piloto a las implementaciones en producción. Gran parte de ese trabajo se centra en ayudar a los emisores, los proveedores de carteras digitales, las empresas, las partes confiantes y las organizaciones del sector público a abordar las realidades prácticas de la interoperabilidad, la garantía de calidad, las pruebas, la certificación y el diseño de ecosistemas.

De cara al futuro

Puede que los permisos de conducir móviles sean hoy en día la credencial más visible, pero es poco probable que sean la última. Representan el inicio de una transición más amplia hacia carteras digitales capaces de albergar una gama cada vez mayor de credenciales fiables y de permitir formas totalmente nuevas de compartir información de forma segura.

La tecnología avanza a pasos agigantados, pero las organizaciones que tengan éxito serán aquellas que miren más allá de las credenciales individuales y se centren, en cambio, en los ecosistemas que las sustentan. El futuro de la identidad digital no vendrá determinado por una única cartera, credencial o plataforma. Vendrá determinado por la capacidad de crear experiencias fiables e interoperables que funcionen a la perfección en todas ellas, y por la confianza en que esas experiencias hayan sido validadas de forma independiente para garantizar precisamente eso.

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