Money20/20 Europe 2026 se celebró en Ámsterdam del 2 al 4 de junio y reunió a 7.600 asistentes procedentes de más de 100 países. Llevo varios años asistiendo y esta ha sido, con diferencia, la edición en la que más fácil ha resultado moverse: más compacta, mejor diseñada para entablar conversaciones y con más espacio para reflexionar. ¡En cuanto Angaj y yo cruzamos las puertas, empecé a encontrarme con viejos amigos!
El mensaje principal del evento fue que las entidades de servicios financieros ya no se limitan a experimentar con las nuevas tecnologías, sino que están rediseñando el funcionamiento del comercio, el cumplimiento normativo y las relaciones con los clientes. Esto tiene implicaciones estratégicas directas para cualquier directivo empresarial, independientemente del sector.
Tema 1: Las monedas estables son ya parte de la infraestructura
Si hubiera una sola palabra que impregnara todos los pasillos, mesas redondas y conversaciones informales en Ámsterdam este año, esa sería «stablecoins». Lo que llama la atención no es el volumen del debate, sino su naturaleza: la conversación ha pasado de forma decisiva de «¿funcionará esto?» a «¿cómo podemos aprovecharlo?». La transición constante de las stablecoins, desde un experimento marginal en materia de pagos hasta convertirse en una infraestructura fundamental para la próxima generación de mercados financieros, ya estaba muy avanzada, y los participantes serios lo saben.
Yo participé directamente en este evento, con una ponencia en el escenario del Money Lab junto aSimon Taylor, con quien escribí un artículo sobre la historia y el futuro de las monedas estables para el Journal of Payment Strategy & Systems. A nosotros se unióNilixa Devlukia, quien nos ayudó a situar nuestras ideas en el contexto práctico de la realidad regulatoria. El debate sobre las monedas estables ha madurado hasta tal punto que el público espera aportaciones de fondo, y no simples discursos de conferencia, y la respuesta así lo reflejó.
Para los líderes empresariales de sectores distintos al de los servicios financieros, la cuestión relevante es cómo el dinero programable y siempre disponible cambiará la economía de su sector. Los pagos que se liquidan al instante, los contratos que se ejecutan automáticamente una vez cumplidos los requisitos y las operaciones de tesorería que ya no dependen del horario bancario son realidades operativas a corto plazo, no posibilidades lejanas.
Tema 2: la regulación como ventaja competitiva
El eje temático de la conferencia«La regulación en la vía rápida»reflejaba algo que he observado que se va afianzando progresivamente en todo el sector: las organizaciones que avanzan más rápido no son aquellas que menos invierten en cumplimiento normativo, sino aquellas que han integrado la capacidad regulatoria tan profundamente que esta contribuye a su ventaja competitiva. Se citó ala Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unidocomo un «regulador favorable a la tecnología», que lleva a cabo activamente casos de uso basados en agentes en su propio laboratorio de IA y prueba marcos transfronterizos con diecisiete homólogos internacionales.
Aquí convergen dos fuerzas. La carga normativa no se está estabilizando, sino que va en aumento: la Ley de IA de la UE, la normativa sobre activos digitales MiCA, la PSD3 y los marcos en constante evolución contra la delincuencia financiera hacen que la complejidad del cumplimiento normativo se acelere. Al mismo tiempo, las empresas mejor posicionadas para entrar en nuevos mercados y lanzar nuevos productos son precisamente aquellas que ya han creado la infraestructura normativa necesaria para hacerlo. El mensaje de Ámsterdam fue inequívoco: no se puede construir primero y tratar con los reguladores después. Las organizaciones que triunfan son aquellas que consideran la preparación normativa como una característica del producto y la desarrollan en paralelo.
Tema 3: La IA y la capa de confianza
Como era de esperar, la IA estaba presente en todas partes. En estos momentos estoy trabajando con compañeros de Consult Hyperion en el reto concreto de incorporar la seguridad y la protección al comercio basado en agentes, por lo que me interesaba menos el revuelo general y me centré más en cómo se están configurando los marcos de gobernanza en torno a la capa de confianza, concretamente en la frontera entre el ámbito en el que un agente de IA actúa de forma autónoma y aquel en el que debe intervenir la supervisión humana.
La presentación de Adyen fue magnífica. Su enfoque, que consiste en integrar controles verificables en la infraestructura de los agentes en lugar de añadirlos a posteriori, refleja la filosofía de diseño hacia la que convergen los actores más serios del sector. También participé en un animado debate organizado por PPRO sobre la rapidez con la que la IA se hará cargo de las interacciones bancarias con los consumidores. Defendí que esto ocurrirá antes de lo que la mayoría de los bancos creen. Al público, que fue gratamente numeroso para ser una sesión al final de la jornada, le resultó más difícil descartar este argumento de lo que esperaba.
Las organizaciones que marcarán el camino no serán aquellas que cuenten con más funciones de IA, sino aquellas que hayan resuelto el problema de la gobernanza, estableciendo límites claros y auditables sobre lo que pueden hacer sus sistemas de IA, en nombre de quién y bajo qué supervisión. Se trata de un reto tanto técnico como jurídico, y ambos aspectos son inseparables.
Tema 4: el fraude, la identidad y el momento «eidas»
Presidí una mesa redonda sobre el fraude que atrajo a un numeroso público y suscitó preguntas incisivas. En mi opinión, el fraude sigue siendo una emergencia nacional a la que no se le está dando el tratamiento que merece. Ya es el delito más extendido en el Reino Unido, muy poco denunciado, en gran parte sin enjuiciar y con un crecimiento interanual de aproximadamente el 20 %, ya que la inteligencia artificial permite la creación de identidades sintéticas, la suplantación de cuentas y ataques coordinados a la velocidad de una máquina. La detección basada en reglas está llegando a su fin. Los ataques ahora tienen éxito precisamente porque parecen legítimos en todos los puntos de control.
La respuesta es doble: la inteligencia conductual, que detecta anomalías en los patrones de actividad en lugar de basarse únicamente en las credenciales, y una identidad digital sólida. Tuve la suerte de poder asistir a la presentación de Google entre bastidores antes de la mesa redonda, lo que me proporcionó una referencia útil sobre el enfoque estratégico que adoptamos con nuestros clientes internacionales.
El fraude no es un problema relacionado con los pagos ni con la banca. Es un problema empresarial que afecta a todos los sectores que gestionan datos de clientes, transacciones o identidades. Las organizaciones que demostrarán mayor resiliencia serán aquellas que pasen de una verificación puntual a una confianza continua basada en el comportamiento, y que se impliquen desde ahora en los marcos de identidad digital que se están desarrollando a nivel nacional y europeo. La infraestructura necesaria para hacerlo realidad ya está llegando.
Con la mirada puesta en el futuro
Pasaron muchas cosas en Ámsterdam, pero si tuviera que resumir las conversaciones de este año en una pegatina para el parachoques (!), diría que la idea general fue que la infraestructura del comercio se está reconstruyendo en torno ala inteligencia yla identidad. Las stablecoins reconfiguran las bases. La IA reconfigura la relación con el cliente y la identidad digital es el cimiento sin el cual nada de esto puede ser fiable. Las empresas que actúen ahora marcarán las reglas; las que esperen heredarán la arquitectura de otros.